miércoles, 6 de agosto de 2008

¿Es procedente decir a los cuatro vientos que he dejado de fumar?

-Puede ser útil como apoyo para evitar recaídas
-Puede conseguir que nuestro entorno nos fulmine a preguntas todos los días y esto nos lleve a fumar, al suicidio o al asesinato colectivo.

lunes, 4 de agosto de 2008

Impresentable, esto es para ti.

Coco, aquí tienes un detalle para ese encanto de ser humano con el que tienes la desgracia de compartir espacio laboral. Recomiendo impresora a color, tamaño folio, sobre con dedicatoria y tu espectacular sonrisa sin tabaco. "Toma, impresentable. De parte de mis compañeros de blog."
Por cierto, si vuelve a ofrecerte tabaco, se lo aceptas y se lo destrozas ahí mismo. Es más, pídeselo tú directamente y lo rompes tal cual. A ver si al personal se le van quitando las ganas de tocar la moral ajena.

domingo, 3 de agosto de 2008

yo confieso

La semana pasada me fumé un cigarro.
Dejé que se consumiera entero, pero en realidad sólo le dí unas cuatro caladas.
Y en sólo 2 meses que llevo sin fumar, éste me llevó muy lejos, a aquellos primeros cigarros de cuando tenía 15 años , que me sabían fatal, a cenicero.
Para ser sincera, sería a los segundos, porque el primer primerísimo cigarro que me fumé me hizo marearme tanto que hasta vomité. Lo recuerdo perfectamente.
Tengo que decir que esto me reafirmó en mi decisión de no fumar, os lo aseguro.
Pero ahora estoy pagando las consecuencias y aunque no me apetece fumar porque he decidido que no lo voy a hacer más, lo que me ha vuelto es una ansiedad doble (yo me dejo llevar y me doy a los dulces. Creo que debería volver al agua y los paseos.)
Y supongo que la ansiedad ha venido agrandada porque ahora me siento como el culo.
En fin, también debo trabajar mi autoestima ahora.
Menos mal que estais vosotros ahí para echarme una mano amiga y reconfortante, ¿verdad chicos?
Os he echado de menos, un abrazo.

sábado, 2 de agosto de 2008

El placer es el inicio de todas las adicciones

Extracto de entrevista con Rafael Maldonado, Farmacólogo, publicada en El Periódico el 10/06/08. RM es catedrático de Farmacología en la Universitat Pompeu Fabra e investiga los cambios que origina el consumo de drogas en el comportamiento de las personas.
* ¿Existe vinculación entre las adicciones y los trastornos afectivos?
Sí, claro, hay una vinculación tremenda. Un sujeto adicto tiene una enfermedad que se llama adicción, que está incluida en los criterios que definen la patología mental. (...)

*¿Cómo se inicia una adicción?
Es una enfermedad compleja que depende de la vulnerabilidad genética individual, del grado de aceptación e integración social que tenga la droga y de que sea accesible. (...)
*
¿Qué pasa por la mente de quien sabe que el tabaco puede provocar cáncer pero sigue fumando?
La adicción le ha cambiado los circuitos cerebrales que controlan su comportamiento. La vida racional, eso que nos hace ir cada mañana al trabajo aunque no nos apetezca, depende del córtex cerebral, pero hay otra estructura, el sistema límbico, que rige las emociones y la vida instintiva. En los sujetos adictos, la vida instintiva y emocional domina el comportamiento. La droga provoca un sentimiento placentero y ahí no hay raciocinio que valga. Eso es superior a la conciencia de riesgo.

* ¿El objetivo inicial de quien toma una droga es sentir placer?
Sí. Siempre. Y todas son susceptibles de dar placer, aunque el primer cigarrillo no siente bien. El placer es el inicio de todas las adicciones. Una vez creada la dependencia, la droga golpea y cambia el circuito límbico del cerebro, el que percibe el placer. Lo altera y, poco a poco, el sujeto que consumía droga para disfrutar, lo hace para no encontrarse mal, que es diferente. En un adicto, el placer ha desaparecido, está siempre mal, y toma la droga para encontrarse normal, lo cual es un drama.

* Hay quien fuma porque dice que eso le quita la ansiedad.
La nicotina disminuye ligeramente el estado de ansiedad a los fumadores, pero les provoca una adicción. Trátate la ansiedad, pero no fumes.
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