jueves, 29 de enero de 2009

Isabel

Isabel nos deja un comentario en una entrada anterior que yo traigo a la portada, pues creo que su petición de ayuda merece un espacio propio.

Hola, no quisiera que desapareciese este blog pues me gustaria registrarme pero no se hacerlo. Me llamo Isabel tengo 42 años, un principio de enfisema pulmonar y dos niñas de 4 y 2 años..., en teoría he dejado de fumar para mi família, pero en el trabajo fumo, al principio el Zintabac me funciono pero poco después encendi el primer cigarrillo que aunque me supo a diablos y me maree no evitó que encendiera el próximo... no se que hacer, ahora la situación és peor porque cuando llego a casa ya no fumo y deseo que mi marido se vaya para encender un cigarrillo. Esta ansiedad me està creando un estado de nervios y tristeza y decepción que no se como superar..Isabel

viernes, 23 de enero de 2009

Cigarettes



tell me what it is, it isn’t fair
but I’m wasting time, cos it isn’t my heart, it isn’t my fault
and every situation understands, well
the anecdote of chasing the locations to your doors
’cos I’m wasting time, I’m wasting money again
and all the cigarettes that I have never smoked
and all the letters that I have never sent

he was sitting by the swimming pool
but he was scared, ’cos it wasn’t his time and it wasn’t his chance
getting older’s not been on my plans
but it’s never late, it’s never late enough for me to stay
’cos I’m wasting time, I’m wasting money again
and all the cigarettes that I have never smoked
and all the letters that I have never sent

Russian Red

viernes, 16 de enero de 2009

Gracias

Parece que la actividad de nuestro blog ha descendido notablemente. Algunos habrán vuelto a fumar y otros sencillamente no se acordarán de nosotros porque ya no necesitarán ayuda; simple y llanamente no fuman.
Hace muchos meses creamos este espacio, o para ser más exactos La Taberna Fantasma creó este espacio para otras cuatro personas más que decidimos ayudarnos bajo nuestras propias normas.
Yo no sé exactamente cómo habrá sido la experiencia de mis compañeros, puedo hablar de la mía propia y de cómo me ha ayudado sentirme acompañado en este proceso, de cómo he aprendido de los otros a no utilizar excusas y aceptar la idea de que dejar de fumar es algo que empieza en una fecha concreta pero que se hace todos los días.
Yo esperaba, o deseaba convertirme en el mismo que era cuando no fumaba. Claro que entonces tenía veintidós años menos y eso no se arregla ni dejando de fumar, ni con un lifting, ni con nada. Creía que podría ignorar el tabaco y sentirlo como algo que ya no me sucede a mí, que se trataba de aguantar lo suficiente hasta que se pasaran los monos físicos, los monos psíquicos y todos los monos que hubiera que pasar. Aquí, compartiendo las ansiedades y las satisfacciones de la desintoxicación aprendí que cada vez será más fácil renunciar al tabaco pero que siempre seré un adicto que no puede olvidar que volver a fumar es tan sencillo como suspender un momento la conciencia y creer que una calada no importa.
No es lo más esperanzador que se le puede decir a alguien que empieza, pero creo que es una idea que uno debe de ir aceptando si quiere mantenerse.
No fumar un día ya es un éxito, no fumar una semana, o un mes o un año, merece la pena. El daño que uno se hace es muy grande y sea el que sea el tiempo que uno deje de hacerlo vale la pena.
Además de todas las ventajas (cada uno tiene su larga lista) yo tengo que señalar que este proceso, en el que he tenido que observarme reaccionando ante muchas cosas, me ha servido para conocerme mejor a mi mismo, mis limitaciones y mis puntos fuertes. Conocerse mejor no tiene precio.
Y no sería justo no darle las más sinceras gracias a todos los compañeros que me han ayudado y algunos de los cuales se han convertido en amigos personales.
Gracias especialmente a La Taberna Fantasma por su esfuerzo para crear y mantener esta página, y por su ayuda y su amistad. No sé si seguiré el resto de mi vida sin fumar, por lo menos lo estoy intentando, lo que si tengo muy claro es que HOY NO FUMO.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

CICLOS

Hola a todos.
Ahora sí se viene una celebración con la que me siento bastante más cómoda que con la Navidad, no porque la Navidad me joda, sino porque el Año Nuevo me gusta. No es que me gusten los balances, ni los amontonamientos en los supermercados, ni los embotellamientos. Pero me gusta el Año Nuevo porque me gustan los ciclos. Los ciclos me gustan cuando empiezan, cuando terminan y cuando van por la mitad, también me gustan. Porque no sé ve ninguna de las dos orillas, y entonces hay que remar, nomás, sin tanto larái larái.
Sin dudas que este año que pasa será memorable para mí por muchas razones, como el temblor inesperado del capitalismo, por una crisis increíble e inexplicable que se sostuvo acá en la Argentina, por algo que me divirtió muchísimo que fueron los zapatazos para Bush. No me digan que no fue divertido. Y que ganara Obama, también.
En lo personal también ha sido un año plagado de pequeños hitos que un día serán las efemérides del 2008. El año en que volvió el Negro, el año en que nació Manuel, el año que pintamos la casa de azul, el año en que hicimos el primer Simposio, el año que etcétera, etcétera. Pero ustedes ya saben que para mí 2008 será para siempre jamás el año en que dejé de fumar. Y también saben con quiénes pude hacerlo y compartirlo. Al fin que ni Obama ni Bush se enteran, ni mi presidenta. Y si bien me han visto rabiar y engordar, la familia y los amigos no saben verdaderamente lo que ha sido dar la pelea a brazo partido, comerse las uñas, las falanges y después lo muñones pero no volver a tocar un cigarrillo. Ustedes son al fin los que saben que tenía miedo de tener miedo cuando me atacaron las primeras ansiedades, y son los que saben y no sólo saben, sino que estuvieron ahí, peleándola ustedes mismos también con garra y con mucho sentido del humor, con cariño, con fuerza, y con paciencia. Y con rigor.
La verdad es que ni me acuerdo de cómo fue que se me ocurrió no volver a fumar, pero me acuerdo perfectamente de cuánto me ayudaron ustedes en el camino. Los que venimos del orfanato, los que empezaron a llegar después, los que desaparecieron en el camino, todos. Y entonces es raro, porque no puedo ponerle cara a los nombres, y posiblemente nunca nos veremos o sí (si el Euro se me aquieta un poco, perdón, los visitaré, no se salvarán) pero son ustedes, unas personas de las que en abril ni sospechaba su existencia, las personas con las que he compartido la historia más fuerte de mi año, de muchos años.
Lo que queda entonces por delante es brindar con ustedes y agradecerles, de esta manera extraña que es la virtualidad, porque han sido mis más cercanos en mi más compleja – a veces buena, a veces horrible - conquista del año. Y han sido unos verdaderos y buenos amigos. Salud. Y por el 2009, claro. Gabriela